Yo digo que no importa eso de los límites,
pero tengo los míos bien puestos en las venas y la juntura de los huesos.
Este asunto me va moviendo de a poco las fronteras y aunque crean que no duela,
mis marcas dicen otra cosa.
Sin embargo, me ha llegado la hora de soñar.
Tengo la seguridad de que esto no es pesadilla.
Me llegó el minuto justo de un estado que no es vigilia ni inconciencia.
Es la mezcla perfecta.
Mientras tanto, me adivino humana.
Ojalá me entiendan.