viernes, 10 de octubre de 2008

Me enteré en un café


Justo que me estaba creyendo de otra esfera,
me entero de que soy humana y que cada día aprendo.

Resulta que parte de superar los dolores (léase también miedo)
es enfrentarlos. No huir ni esconderse.

Equivalente a combatir una fobia,
de a poco, primero un dibujo,
luego la foto, después una maqueta...
pronto el sitio del horror en vivo.

Mas nunca se da la victoria en quien evita o se esconde
Nunca se vence si no te sometes a tu dosis de criptonita,
en la medida que puedas soportarla.

El asunto es reconocer que si bien tenemos límites,
ellos se extienden si te atreves a VER aunque duela.

De esto me enteré en un café,
de que no había que hacerse lesa a sí misma
con la canción "me estoy sanando, estoy conmigo misma, debo apartarme"

Porque para estar lista no se puede esperar a mañana,
hay que hacerlo hoy.

jueves, 9 de octubre de 2008

Para dar pasos hacia adelante


Sí. Claro. Por supuesto. Afirmativo.

Todo cuanto quiero es posible.

Cielo azul.

Sol.

Cielo con estrellas.

Mi piel viva, casi nueva.

Corazón tranquilo palpita, a veces suspira.

Quisiera tener para siempre 30.

Saberme mía, con tiempo por delante
y otro ya vivido.

Nubes negras asumidas.
Lluvia aceptada.

Amaneceres y atardeceres se meten en mi alma.

Bienvenida libertad, bienvenido placer conciente.

domingo, 5 de octubre de 2008

Mi encuentro clásico

No soy de las que se asusta cuando hay clásicos del fútbol. No me dan miedo esos supuestos hinchas que se toman micros, metro, calles durante toda la tarde del domingo, obligando a muchas personas que viven cerca de los estadios respectivos a encerrarse. Si bien no soy tan temeraria, pues les doy el beneficio de la duda a su prontuario policial, tiendo a no huir cuando los veo.

Pero de ahí a que les permita que me toquen el culo, NO. Porque resulta que hoy temprano por la mañana, venía un grupo de cuatro brevas, que en este caso eran de la U, caminando en dirección contraria al que íbamos caminando mi hermana y yo, en dirección al Metro Ñuble. Le dije a ella: "Córrete hacia mi derecha, que estos weones son de temer". Dicho y hecho, apenas íbamos pasando al nivel de ellos, uno medio ebrio estira la mano como queriendo tocar a mi hermana, no sé, su cara, algo así... Entonces yo le corrí la mano de una.

Bastó un segundo para que el imbécil me tocara el trasero cobardemente. Me doy vuelta al segundo, mientras el weón se iba caminando con sus amiguitos. Atiné a gritarle con mi mejor voz de profe, pero no de académica e la lengua:

"ANDA A TOCARLE EL CULO A TU ABUELA WEÓN, QUÉ TE CREÍ CONCHETUMADRE, MÉTETE LA U POR EL CULO WEÓN, USTEDES NO SON HINCHAS, SON DELINCUENTES, SACOS DE WEAS"

Creo que dije varias cosillas más, creo que sentí el deseo total de tirarme suicida a darle unas buenas patas en la raja, pero qué sacaba... que me sacaran la cresta, no?

Mi hermana quedó impactada, porque primero no entendía qué onda yo. "Qué te hicieron?"
" Me tocaron el culo, po Lore" "Ahhhhhhhh, ya. Pero sabes qué, quedé impresionada con los locos, se fueron caminando calladitos mirando el suelo, mientras tú los retabas".

Algo que sea, no?

martes, 30 de septiembre de 2008

1-1


Empecemos de cero.

Yo y yo.
Conozcámonos de nuevo.

Reconciliación conmigo misma, reparación.

domingo, 28 de septiembre de 2008

En conclusión


Dejo en claro de que estoy recién en el clímax de este capítulo final,
siendo heroína pobre, de las que llora y nadie rescata.

Dejo en claro que esto que digo es solo para desafiar a mi rabia sensata,
ya que acostumbro a poner la mejilla más de lo que debiera

Dejo en claro que deseo reclamar mi parte,
mi pedazo de premio y gratificación.

He reunido demasiados premios de consuelo,
demasiadas victorias morales.

Y a pesar de que estoy recién viendo el desenlace de mi historia
(cuyo final cualquier espectador novato en dramas hubiera entendido mejor que yo)
a pesar de ello... quiero adelantarme a sacar deducciones detectivescas
(ojalá ello no requiriera buscar un culpable)

Mejor no concluyo... puede resultar penosa la labor.
Destructora de recuerdos y destructiva del hoy.

(Eso no quita toda la mierda que me comí y que acepté)

El precio


Valdrá la pena esta pena?
Despertar a las 3 de la madrugada y llorar?
Haberse dormido después de haber llorado?
Despertar a las 6 de la mañana y llorar?

Mis lutos son solitarios.
Siempre me toca enterrar sola a la difunta.
Esta vez no quiero ser viuda.
Deseo ser yo. De una vez por todas.

La lágrima que se asoma en mi ojo,
esa que baja por mi mejilla,
esa que me abulta el cototo en la garganta,
esa que no puedo tragar.

Esa cuota de agua derretida
que me viene de adentro,
supongo que por ahora es más barro...
aluvión que arrastra muchos escombros que tenía adentro.

Me lava. Y más adelante sabré el costo,
el valor y el precio de ello.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Eso que llamamos dura realidad

Sé que no se trata de llorar y ponerse a decir
"la pobre de mí". No soy pobre ni víctima.

Pero estamos de duelo. Estoy en el entierro de este amor
y lo que se siente su pérdida. Arrancarme una parte del cuerpo.

Sin salir arrancando. Asumiendo con los ojos. Dando la cara.
Sabiendo que somos libres de estar o no estar con alguien.
Respetando las decisiones del otro. Recordando qué se sentía
tomar las propias.

Sin rabia. Sin despecho.
Tratando de ser nada menos que una mujer.

Sin embargo, verte hoy. Verte fue darme cuenta de
que estamos lejos las dos. Que poco compartimos en común,
hablo desde el sentimiento, la pasión, no la anécdota.

Fue dolerme por el desamor. Fue resignarme. Fue desilusionarme.

Te siento ajena a mí en lo que más importaba.
No diré qué es aquello.
Te lo diré frente a frente,
cuando tenga más calma.

Tal vez hoy lloré por verte difunta en mi vida.
Y por la posibilidad de que no resucites ni siquiera en el plano
del amor de amiga. Y la posibilidad de que tenga que solo recordarte
en los evangelios que me inventé de ti.